Y en medio de mis delirios de grandeza y mis planes de venganza, imagino tu futuro. No, contigo no imagino genocidios ni te sacrifico una y otra ves a honor de dioses ajenos. No... Te veo claro, viejo, arrugado y canoso, aún fumando, (aún fumando solo) y con los mismos ojos de niño. Tomando tu taza cafe, leyendo el periódico como si esperaras a que se te agotara el tiempo. Pasando las hojas con tus yemas arrugadas. Rozando las letras aún grises con tus pupilas azules. Con paciencia buscándome, como cada mañana, en los obituarios.
-Te lo advierto pequeño hijo de dictadura, si no te vienes conmigo ahora no sabrás de mi, hasta mi muerte.-
No hay comentarios:
Publicar un comentario