Siete y cinco de la mañana. Las escaleras de mi edificio huelen a hace cinco meses. Y de repente tengo olfato, y bailo todos los martes y jueves, la comida esta muerta pero la vida se me da a pedir de boca. Y siento en mi nariz una mezcla de pintura y polvo, madera vieja y estación y ...
Siete y ocho de la mañana. Las escaleras de mi edificio huelen a las escaleras de mi edificio. Y ese olor pierde su identidad. Las escaleras de mi edificio huelen a ahora, y no hay nada especial en el ahora.
Maldita sea…
Detesto cuando los objetos pierden su identidad.
Maldita sea.
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