A la fugacidad, a eso le tengo miedo. A que alguno de los dos deje caer esto antes que el otro. A la sangre, que yo dejo derraman sin medida, sin misericordia, sin prevención. No, esto no es una advertencia, ni una cuenta regresiva, ni una explicación. Soy lo suficientemente fuerte, y soy lo suficiente. No hay por qué repetirlo.
Ir con lo natural…
Y si, hay que luchar, pero de ninguna forma imponer al cambio o al tiempo, a la cuerda floja. Soy calma expectante sin espectáculo, no necesito anestesia.
2 comentarios:
No es una ajedrez. Tampoco es una guerra. Tampoco es una competencia. Es el acto de la compañía en el miedo, en la oscuridad. Una brasa temporal. Sé malarabista, que es mejor estar arriba y caer que sólo soñar con haber subido :)
Y que es mejor entender, no importa a si sea tarde, que perder el tiempo es la peor de las realidades y una perfidia al más sabio. La vida es un suspiro que Cronos no perdona.
Me gusta cómo escribes.
Saludes.
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