12.1.10

Debería sorprendernos, debería darnos un susto tremendo a todos. Pero eso es lo triste, nadie se exalta, nadie se impresiona, nadie se conmueve. Era de esperarse, después de todo. Niegan con su cabeza, susurran con sus vecinos, revisan sus atesoradas pertenencias. Como si nadie acá fura dueño, como si solo pudiéramos culpar a esa voz que nos habla y los dice lo que va a suceder con nuestras vidas.
El momento de sorprendernos se venció hace años. ¿Quién se va a sorprender ahora después de todo este tiempo? Tuvimos nuestra oportunidad, pero ya pasó. Se venció el plazo de asustarse, conmoverse y exaltarse. ¿Por qué no te quejaste entonces, cuando nuestro sentido común aún no había sobrepasado su fecha de caducidad ? Y es que en este país todos preferimos pudrirnos a morir dignamente. Nos vencimos hace mucho, hace años que nos estamos pudriendo…

Que alguien me despierte.

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