
De Bogotá
sus calles calladas,
las turbas convencidas de que con convenciones se convence,
sus farolas anaranjadas.
De Bogotá
su ruido que solo se puede oír desde afuera,
sus bombas, bombos y tumbas;
su odio abatido y aburrido,
su amor.
De Bogotá
su palabrería indiscreta,
su mierda,
su polvo,
su eche pa fuera
el húmero
suspiro del que no vende ni su alma en un bus.
Su noteconozco,
su soydeaquí pero poraquínopaso
su yateolvidé.
De Bogotá,
tú,
principalmente
a pesar del alcalde y del presidente,
sus vidrios rotos,
sus dedos desnudos
de esos pies.
De Bogotá
el relieve
y el relieve de tu esfuerzo
y el esfuerzo de tu mente
por mantenerse aquí.
De Bogotá,
que no es santa ni tiene fe,
los paquidermos,
las habichuelas,
el frío ingrato,
el aquí me ato,
el no voy a volver.
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