Oigo a alguien cruzar pero no veo nada. Soy el péndulo y me balanceo, estoy colgada. Soy mi propio vaivén, soy el vaivén de mi deseo y el aire. ¿Cómo quiere la vida que no me engañe? Soy tu rémora, me alimento si alcanzo a impulsarme. Acaricio mi vacío y me dejo ser, dejo que la masa que soy sea por mí, mientras cuelgo. ¿Cómo no? Si me ataca cada vez que puede, me roza con jazmines, me hace creer que aún soy y que aún respiro. A ti no te culpo, pero a la vida si, porque me apuñala con causalidades y me vuelve
tan
frágil.
Porque me cosió al alfiler de tu voz y me dejó colgando.
Asir sería redundante.
22.10.10
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