16.11.10


Hoy reviviste en la espalda del registrador
no estaba segura, al comienzo
pero cuando me pidió que le diera mi mano izquierda y me parara atrás suyo
te olí
eras tú

Era tu olor en la espalda del registrador,

incómodo por la dificultad de poner mi huella en el cartón mientras acercaba mi nariz a su espalda.

Hay días como hoy, en los que cargo mis muertos en los lugares más extraños.

No hay comentarios: