17.1.11

Que tristeza como yo estoy sentada acá y él está allá comiendo. Esto no puede ser más que triste.
Que él se haya cansado de reprobar mi conexión con esta pantalla, y coma, lentamente, mientras carraspea. Carraspea todo el día, toda la noche, a veces no lo soporto.
Yo comeré después, sola, más tarde cuando él no esté.
Lentamente,
tal vez carraspee.
Tal vez encuentre en las sobras de su plato la conversación que de tanto tener, ya no tenemos.



O tal vez él le de las sobras al perro, que desde ayer no come nada

Con él tampoco hablamos.


1 comentario:

ie.ro dijo...

Escritos como este me encantaría seguir leyendo. Ay, Alejandra, ¿por qué tanto tiempo sin alimentar el blog?

Abrazo por ahora. ;)