13.5.09

Alguien que no me pisotee perfecta, que no me dogmatice idiota, que no me espere elocuente. Que me quiera, aún callada. Que no me juzgue lejana. Que se aguante los comentarios puntuales, las despertadas a las dos de la mañana, las carcajadas por nada.
Que no le parezca obsesivo jugar a no pisar las líneas. Que me deje tocarle las cicatrices, y dibujar una línea desde donde yo este hasta su boca.
Que no me ponga en un altar ni me sepa estatua.
Que no me esconda, ni me hable claro, ni le moleste jugar.
Que no le den asco los pies descalzos ni las manos estiradas ni las venas de sangre.
Que me diga puta cuando lo piense, y me perdone si lo muerdo.
Que no tenga siempre las uñas limpias y tenga las manos secas. Que no sufra de frío ni de calor. Que le brillen los ojos y tenga una explicación lógica para cada pregunta absurda. Que tire monedas por ahí porque cree que el karma un día se las devolverá. Que sepa de física y vea la gravedad como una opresión no una atracción. Que abra puertas con su mente y que en las noches de insomnio me diga, que seré yo quien duerma primero.

4 comentarios:

Juanita dijo...

"Que me deje tocarle las cicatrices, y dibujar una línea desde donde yo este hasta su boca."

:).

Unknown dijo...

Jugar a no pisar la línea tiene que ser obsesivo, si no, no serias tan meticulosa con lo que escribes, haces y demandas… al menos que solo sea un juego. Me gusto este, como siempre tremendamente viejo, exquisitamente nuevo y escalofriantemente descriptivo, y como siempre sobremetaforizado (si no se si existe esta palabra y son solo letras jaja).

Santiago dijo...

Me encanta tu odio inconsciente hacia los estereotipos.

ie.ro dijo...

Creo que he muerto.
Es un orgasmo todo ahora. Este escrito, la canción que escucho, lo que espero de mañana, mi insomnio infrecuente y vengativo, mis fotos bien compuestas esperando en los recovecos de un disco duro para ser expuestas.

Pero tu escrito tiene toda la culpa, toda la culpa, toda.

Me has matado, date por bien servida.

Y qué pena lo lambón. Pongo mi fe en que haya piedad en tus dedos de hilo.