5.2.11

Y mi mente va a llorar el día que despierte. Moveré mi cabeza compulsivamente, como en los sueños de los que solo quiero despertarme por que sé que no son reales. No sabré cuanto tiempo pasó, no sabré si fue tiempo perdido. No va a ser cómodo, no será mi hogar.
Mis pies quieren ir al mar.
A veces es el mar, a veces eres tú.
Ir a mojarse y de eso vivir por siempre.

Luego,
luego me van a crecer las uñas. Me van a crecer y no me voy a dar cuenta porque voy a estar en el mar, mojándome los pies en un recuerdo. O no, tal vez lo vi en una película, o lo leí en algún libro. De esos que leo en voz alta para practicar, para el día en que tenga que leerle a alguien.

Ahora estoy envuelta, ondula suavemente para despegarme de la arena, luego me suelta.
¿Qué película fue? La protagonista tenía tus mismos ojos.

Y ya no voy a poder volver, porque voy a tener las uñas muy largas. No está bien, no está bien tener las uñas largas. Luego el cuerpo me empezará a doler, porque las cosas cuando carecen de presente, se degradan. Y mi cuerpo va a agonizar de dolor por no estar viviendo. Y mi mente va a llorar el día que se despierte, cuando tenga que obligar a mi cuerpo a cortarse las uñas y a hablar, a arreglar todo lo que está mal.

Cuando se de cuenta de que ya hace mucho que el mar
A veces es el mar, a veces eres tú.
no está.

No hay comentarios: